El Congreso discute desde hace semanas el ambicioso proyecto de estimulo ideado por la Casa Blanca para salvar de tres a cuatro millones de empleos, y que se asienta en la inversión en infraestructuras, recortes de impuestos, medidas energéticas, y ayudas para la educación, la sanidad y los propietarios de viviendas, entre otras medidas.
AGENCIAS. Williamsburg
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, está echando el resto para convencer al mayor número de senadores republicanos posible a que den el visto bueno al plan de estímulo económico, advirtiéndoles de que es la única manera de evitar que se produzca una catástrofe económica nacional. Previamente, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, se había visto obligado a suspender la votación, ante la imposibilidad de superar el bloqueo republicano. Mientras tanto, la economía estadounidense destruyó otros 600.000 puestos de trabajo durante el mes de enero.
"El momento de hablar ha pasado", declaró Obama, durante una convenció demócrata en el Estado de Virginia. "Esta es la hora de actuar porque si no actuamos ya, esta crisis se convertirá en una catástrofe para las familias norteamericanas", dijo el presidente, que intenta convencer a los republicanos de que dejen de bloquear el plan de estímulo económico, valorado en unos 700.000 millones de euros, en el Senado. Obama tiene toda su confianza depositada en su plan, pero siempre que sea aprobada inmediatamente, y además se juega una gran cantidad de capital político frente a una fuerte ofensiva de los republicanos y frente a un las dudas de la población.
Durante su intervención en el Congreso, arremetió contra el Partido Republicano y manifestó que sus críticas ofrecían "argumentos antiguos" a las soluciones económicas que se basaban, principalmente, en importantes reducciones de impuestos a las familias ricas. "Yo valoro las críticas constructivas, pero lo que también digo es que no vengan a exponernos sobre la mesa los mismos argumentos y aporten ideas que nos ayuden a salir de esta crisis", declaró. El mandatario sostiene que su plan de estímulo mejorará la economía nacional a largo plazo y permitirá alcanzar objetivos concretos, tales como una mejora de las infraestructuras o una mayor presencia de las energías renovables. En este sentido, rechazó cualquier política que suponga seguir el camino andado durante los últimos ocho años, una época en la que "se dobló la deuda nacional y se dejó caer en picado la economía".
Mientras tanto, el líder de la mayoría demócrata en el Senado estadounidense, Harry Leid, decidió anoche posponer el debate sobre el paquete de estímulo económico, aunque confirmó que lo seguirán debatiendo en la madrugada del viernes para alcanzar un acuerdo entre ambos partidos lo antes posible. Reid se mostró esperanzado de que el Senado finalmente dará luz verde a esta medida, propuesta por el presidente estadounidense, Barack Obama, y consideró que tenían los votos suficientes para conseguirlo. "Soy optimista con cautela", declaró. El demócrata consideró que si no hay progresos, presentará una moción para poder discutir el plan nuevamente el domingo. Los demócratas necesitan el voto de 60 miembros del total de los 100 senadores de la Cámara Alta para acabar con el debate.
Paro
Obama declaró que la pérdida de empleos era una "noticia devastadora" que ponía de relieve la necesidad de un acción inmediata. "Es inexcusable e irresponsable distraerse mientras millones de estadounidenses se quedan sin empleo", dijo el presidente, en una intervención preparada para anunciar las nuevas labores de su equipo de asesores económicos.

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